Por Rayén Condeza Dall’Orso
Profesora Asociada Facultad de Comunicaciones UC
Directora Cátedra Unesco en Alfabetización mediática y digital en espacios digitales
Al igual que la encíclica Magnifica Humanitas firmada por el Papa León XIV el 15 de mayo, su carta apostólica Custodiar las Voces y los Rostros Humanos, dedicada a la jornada mundial de las comunicaciones sociales (enero 2026) reflexiona sobre la inteligencia artificial (IA) y la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene en este ámbito.
En pocos años esta tecnología ha adquirido un rol cada vez más omnipresente en muchos aspectos de la vida diaria. Por ejemplo, en la generación de conocimiento, al acelerar procesos, cuando reemplaza el trabajo humano, en la creación de contenidos y de información. Su desarrollo es muy rápido y este no se ha acompañado, a la par, de un marco ético que la encuadre y la regule desde una perspectiva antropológica.
Lo que está en juego en este contexto, según afirma León XIV en su mensaje a los comunicadores sociales es la protección de la dignidad humana y la comunicación entre las personas, corriendo el riesgo de desplazar el rostro y la voz humanos, “rasgos únicos, distintivos, de cada persona” que “manifiestan su propia identidad irrepetible y son el elemento constitutivo de todo encuentro”.
Para reflexionar sobre esta problemática, el Dicasterio de las Comunicaciones, con la colaboración del Dicasterio de Cultura y Educación del Vaticano organizaron una conferencia internacional específicamente dedicada a este tema, que se llevó a cabo en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma (22 de mayo de 2026). Fuimos quince los panelistas invitados, especialistas a nivel mundial en distintas áreas relacionadas con las comunicaciones y con la IA, como ética, periodismo, informática, educación en medios, psicología y matemática, provenientes de Chile, Croacia, Estados Unidos, Francia, México, Reino Unido y Sudáfrica.
Intercambiar con personas tan comprometidas para contribuir a humanizar la inteligencia artificial y a reflexionar sobre cómo enmarcar, con evidencia y desde la ética y la defensa de la dignidad humana su desarrollo galopante significó un aprendizaje extraordinario. Al inaugurar la conferencia, los prefectos de las Comunicaciones Paolo Ruffini y de la Cultura y Educación, el cardenal José Tolentino de Mendonça subrayaron la relevancia de lo que se está discutiendo. Paolo Ruffino, periodista, reflexionó sobre la necesidad de custodiar nuestra capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso, el pensamiento, la palabra que lo exprime de voces producidas por medio de un cálculo estadístico e imitativo. Su llamado fue a no aceptar la idea de que la conciencia no nos pertenece más. Por su parte el cardenal Tolentino de Mendonça destacó cómo el Santo Padre recuerda en su mensaje de la jornada mundial de las comunicaciones que el rostro y la voz de cada persona es único, distintivo y que manifiesta nuestra identidad, irrepetible, además de recordar que el llamado del Papa no es a cerrarnos a la innovación digital, sino que, a guiarla, siempre alzando la voz en defensa de la persona humana.
Nuestras presentaciones se concentraron en cuatro ejes e interrogantes sobre los cuales León XIV estructura su mensaje a los comunicadores sociales Custodiar las Voces y los Rostros Humanos: 1) ¿Cómo la inteligencia artificial está transformando el periodismo, a la sociedad y a la comunidad?; 2) ¿Están los modelos de IA intensificando las desigualdades sociales y las injusticias?; 3) ¿Qué alianzas son posibles? y 4) No renuncies a tu habilidad de pensar.
En mi caso me correspondió reflexionar sobre cuáles son los desafíos de la comunicación y de la educación en las nuevas alfabetizaciones que nos demanda la inteligencia artificial. Es algo a lo que la carta apostólica a los comunicadores sociales resalta, cuando León XIV llama a “aumentar nuestras capacidades personales de reflexión crítica; evaluar la credibilidad de las fuentes y los posibles intereses que están detrás de la selección de información que nos llega; comprender los mecanismos psicológicos que se activan ante ello; a permitir a nuestras familias, comunidades y asociaciones elaborar criterios prácticos para una cultura de la comunicación más sana y responsable”. Las conferencias serán publicadas próximamente y serán públicas.
Tuvimos también la oportunidad única de estar con el Papa León XIV en una audiencia privada, el 22 de mayo, en el Palacio Apostólico. Su Santidad había tenido una apretada agenda esa mañana, con cinco audiencias previas, con connotadas autoridades, como con el prefecto del Dicasterio de la causa de los santos, con la presidenta de la Asamblea nacional de Bulgaria, con los representantes de la Conferencia episcopal católica de Malasia, Singapur y Brunei, el primer ministro de Irlanda y el presidente de Macedonia.
Por ello nos conmovió poder compartir con él un espacio único, de agradecimiento por su trabajo, firmeza y por sus oraciones en torno a la defensa de la humanidad en el contexto de una sociedad con alta presencia de IA. Tuve ocasión de entregarle dos cartas, escritas por niños y niñas participantes en el proyecto de educación en medios y periodismo Voces informadas que dirijo en Chile, en el que comparten con Su Santidad sobre la experiencia de haber trabajado con inteligencia artificial, así como la carta del Centro de estudiantes de comunicaciones de la UC y los libros sobre propuestas de política pública para la niñez, Chile se construye desde los territorios, así como la publicación Proyecta Chile 2050, trabajadas en comisiones interuniversitarias e intersectoriales, de las que formo parte, coordinadas por la Fundación encuentros del Futuro. Más conmovedor aun fue escuchar la lectura que hizo personalmente en esa audiencia de una carta dirigida a los participantes de la conferencia. Allí recordó la misión de la Iglesia por las comunicaciones sociales y de los medios de comunicación desde el segundo concilio vaticano, que sigue viva y desafiada en un contexto en que la tecnología se promueve e implementa a expensas de la dignidad humana, cuando se está explotando la necesidad de relaciones humanas a través de chatbots. En esta misma carta relevó el rol de la alfabetización en medios y digital, a las consecuencias que la IA puede tener en el desarrollo de los niños, las niñas y los jóvenes, tanto en su desarrollo físico, intelectual y espiritual.
Esta experiencia fue un regalo inesperado, que nos permitió compartir a nivel internacional y global el trabajo y el compromiso por la educación en medios y por las nuevas alfabetizaciones, desde una perspectiva humana, horizontal y de responsabilidad por juntos avanzar en el bien común.